Historia de Roma III

 

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Basílica de San Pedro (marzo 2016)

¡Buenos días a todos! En esta última parte de historia voy a hablar del Renacimiento y la Edad Contemporánea hasta llegar a la actualidad, cosa que servirá para la presentación y la orientación en la ciudad que estarán en el próximo post.

Cuando acabó la Edad Media Roma era, gracias al mecenazgo papal, uno de los principales centros del nuevo movimiento cultural y artístico: el Renacimiento. Con este movimiento se cultivaba el estilo del Clasicismo, inspirado en los modelos grecolatinos antiguos, intentando plasmar el orden, la simetría y la proporción. Los papas promovieron la renovación de la ciudad. Reconstruyeron importantes edificios, religiosos y laicos. En el siglo XVI se construyó la Basílica de San Pedro y el Palacio de los Tribunales, entre otros. También se construyeron nuevas villas habitacionales como la Villa Julia y la Villa Médici. Miguel Ángel destacó por su diseño de la Plaza del Capitolio y por los frescos de la Capilla Sixtina mientras que Rafael fue célebre por sus “madonnas” y por la decoración de las Estancias Vaticanas.

Los papas del siglo XV y XVI utilizaron parte de la riqueza del Vaticano para reconstruir la urbe y así asegurarse el poder político. También tenían un gran afán de enriquecerse a costa de la institución política y de la Iglesia. Varios papas estuvieron inmersos en la política contingente italiana y europea intentando afirmar su dominio en Italia. Muchos tuvieron la fama de ejercer el pontificado con el único propósito de beneficiar a sus familiares. En el siglo XVI hubo un gran avance de las tropas españolas por la península itálica que hizo que el papa Clemente VII, temeroso de que sus territorios quedaran completamente rodeados por el monarca, atacara al mismo. Carlos V respondió enviando un ejército de 45 000 hombres que sitió y tomó la ciudad de Roma. Esta fue saqueada durante una semana mientras que el Papa, defendido por su guardia suiza, se atrincheró en el castillo de Sant’ Angelo. Varios meses más tarde, el Papa fue liberado del dominio del monarca español a cambio de un rescate bastante costoso y fue confirmado como jefe de los Estados Pontificios. El mismo papa Clemente VII coronó, en 1530 a Carlos I como emperador haciendo que el Papado y el Imperio aunaran sus esfuerzos en la lucha contra la amenaza protestante.

Durante el siglo XVII los papas y las grandes familias romanas congregaron en Roma a los grandes maestros y artistas del Barroco, como Gianlorenzo Bernini y Francesco Borromini quienes cambiaron la faz de la ciudad. Estas construcciones atrajeron durante el siglo siguiente numerosos románticos europeos apasionados por el patrimonio histórico y artístico de Roma. El Barroco se denota en lugares como la Plaza de San Pedro, La Plaza Navona y la Biblioteca Alejandrina, entre otros.

Durante el siglo XVIII, concretamente durante el papado de Benedicto XIV, este realizó reformas y estimuló la educación y las ciencias, potenciando con nuevas cátedras la Universidad de Roma. La ciudad se reintegró a la nación italiana convirtiéndose en la capital de un Estado italiano unificado. La población creció superando las cifras alcanzadas en la antigüedad y desbordando las viejas murallas. Uno de los factores que influyó en el aumento de la población fue el hecho de que en el siglo XVI el papa Sixto V había reparado el acueducto de Septimio Severo.

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Fontana di Trevi (marzo 2016)

A lo largo de los siglos, el Papado había acumulado una serie de posesiones en Italia central, más conocidos como los Estados Pontificios. Este hecho llamó la atención de Napoleón, quien invadió la ciudad de Roma en 1798, se proclamó rey de Italia en 1805 y exigió la abdicación del Papa.

Con la derrota de Napoleón, los nacionalistas Guiseppe Mazzini y Giuseppe Garibaldi encabezaron un movimiento de unificación de Italia. Después de guerras sangrientas en el norte de la península itálica, finalmente la Lombardía fue concedida a Victor Manuel II de Saboya proclamándose entonces un nuevo reino de Italia. Roma, que seguía gobernada por el Papa, fue conseguida por parte del reino de Italia en 1870 durante la guerra franco-prusiana. Fue entonces cuando se completó la unificación italiana y el Parlamento se estableció en la ciudad. También fue el momento en el que terminó el poder del Papa sobre la ciudad y este se recluyó en su palacio del Vaticano. El gobierno italiano tomó la forma de una monarquía constitucional y, progresivamente, se fueron haciendo los trabajos arquitectónicos necesarios para instalar las dependencias del gobierno.

Así es como, en el siglo XIX terminó el milenario de la autoridad pontificia, pero su presencia en Roma no desapareció y, posteriormente, logró reconocimiento en la primera mitad del siglo XX.

Los resultados de la I Guerra Mundial y las crisis económicas que cayeron sobre la población, una vez terminada la guerra, la llevaron a inclinarse hacia las posturas ideológicas extremas y a que el ex socialista y ultranacionalista Benito Mussolini llegara al poder. Este se apoderó del gobierno italiano inaugurando una era dictatorial que se caracterizó por la clausura del régimen liberal y la instalación de un estado corporativo totalitario: el fascismo.

En 1929 Mussolini llegó a un acuerdo con el cardenal Gaspari por el cual se declaraba el catolicismo como única religión en Italia y se reconocía al Vaticano como estado independiente.

En la II Guerra Mundial Italia entró del lado de Alemania y Japón, lo que provocó que Roma se convirtiese en un campo de batalla en 1943 y fue invadida por los aliados. Este ataque a la capital tuvo especial cuidado con los monumentos antiguos, las iglesias y la Ciudad del Vaticano, así como con la población civil. Cuando, en el mismo año se produjo la ejecución de Mussolini, el país entero cambió de bando en la Guerra.

Después de acabar la Guerra, en 1946 se realizó un referéndum que abolió la monarquía y se instauró la República Italiana.

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Monumento a Vittorio Emanuele II (marzo 2016)

A lo largo del siglo XX la ciudad siguió creciendo y englobando localidades que antiguamente quedaban fuera de su radio urbano, como Osteria y Octavia. También se crearon nuevos barrios de carácter funcional y se construyeron nuevas obras arquitectónicas como la estación Termini, la Villa Olímpica, el estadio Olímpico y el aeropuerto Fiumicino (Leonardo da Vinci).

En Roma tienen su sede los Poderes del Estado italiano: la Presidencia de la República, los ministerios, el Parlamentlo, los tribunales de justicia y las embajadas y consulados extranjeros ante la República de Italia y la Santa Sede. La ciudad ha sido gobernada, desde el fin de la guerra, de forma democrática: un ayuntamiento constituido por un Consejo municipal elegido cada cuatro años por sufragio universal. El alcalde es elegido, a su vez, por los concejales.

Roma fue la sede de los Juegos Olímpicos de 1960 y del Campeonato Mundial de Fútbol en 1990.

El nuevo milenio coincidió con la celebración del Jubileo 2000 así que comenzó con una renovación a gran escala de las infraestructuras urbanas y las atracciones turísticas. Se invirtieron millones en la limpieza de las iglesias y los palazzi, se mejoraron los sistemas de carreteras y de transporte público, los aparcamientos se convirtieron en espacios públicos y se reorganizaron los museos. Roma cambió de imagen y pudo ofrecer a sus visitantes una información organizada.

El Papado, por otra parte, al recuperar su independencia impulsó una intensa actividad misionera con grandes repercusiones fuera de las fronteras de Italia.

Roma adquiere un aspecto cada vez más cosmopolita debido a su gran población transeúnte. Durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI la presencia de extranjeros ha aumentado de forma exponencial: los museos, galerías, iglesias, monumentos y ruinas antiguas, entre otros muchos atractivos, han atraído el interés de visitantes de todo el mundo. Por su parte, el Vaticano atrae sus propios turistas, y también creyentes, bien para ritos cristianos o bien para visitar sus museos y bibliotecas.

La Universidad de Roma se ha posicionado como la mayor de Italia con casi 150 000 estudiantes. Las actividades artísticas están representadas por las múltiples academias y teatros.

La ciudad también fue el lugar en el que se creó la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM) que fueron la base para la actual Unión Europea.

Aquí acaba la parte de la historia de la Ciudad Eterna. Espero que os haya gustado y que os permita comprender mejor todo lo que aparecerá en los siguientes posts sobre muchas de las atracciones que ofrece.

Espero que os haya gustado y espero impaciente vuestros comentarios y opiniones.

Un saludo,

Marina P.

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Historia de Roma II

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El Coliseo (marzo 2016)

¡Buenos días a todos! Por fin aquí viene la segunda parte de la historia de la capital italiana.

La primera parte de la Historia de Roma acabó con cómo Octavio, el sobrino nieto de César proclamó su victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra VII en el año 31 a. C. Eso marcó el fin de la república y el inicio del Imperio Romano.

Al quedarse Octavio como único gobernante del mundo romano, tenía que tener cuidado para no tener el mismo final que César. Para ello, en el año 27 a. C. entregó sus poderes al Senado, que se los devolvió. Cuatro años más tarde recibió del Senado el título especial de Augusto, que tenía un carácter sagrado. En el año 19 a. C. Octavio ya tenía asegurada una posición de emperador virtual de Roma, teniendo a su disposición el ejército y también con el poder de proponer los candidatos a las magistraturas y el Senado. Augusto reinó cuarenta años gobernando las provincias “imperiales” mediante sus legados, y de forma indirecta las “senatoriales” (más interiores y pacificadas) a través del Senado.

El periodo de estabilidad política permitió el florecimiento de las artes e hizo llegar la cultura romana a su apogeo. En este periodo vivieron los poetas Virgilio, Horacio y Ovidio, y también el historiador Livio. Se restauraron edificios ya existentes, como el Panteón, a la vez que se construían otros nuevos. También se reforzaron las fronteras del Imperio y se promovió el progreso de las provincias, que habían sido sometidas a abusos durante la República.

La estabilidad del Imperio se mantuvo durante el sucesor de Ovidio, Tiberio, pero después la situación cambió drásticamente con Calígula, Claudio y Nerón, siendo este último incapacitado por el Senado.

Los tiempos de estos emperadores coincidieron con el tiempo en el que apareció el cristianismo. Concretamente, fue durante el gobierno de Tiberio cuando se crucificó en Palestina a Jesús de Nazareth. Durante el siglo I el cristianismo consiguió alcanzar a Roma gracias a los apóstoles Pedro y Pablo, quienes murieron en la primera persecución decretada por Nerón. La persecución fue provocada por predicación por parte de los cristianos de un único dios, y la negación de la existencia de los dioses paganos, el culto a Roma y la condición divina de los emperadores.

Posteriormente en el siglo I, durante el gobierno de Tito, Roma tuvo que afrontar las consecuencias de la erupción del Vesubio que sepultó no solo Pompeya, sino también otras ciudades de la bahía de Nápoles.

Con el tiempo la monarquía fue ejercida por diferentes familias, debido a que la forma de designar un sucesor implicaba la preparación previa de este, su consagración por parte del Senado y el ejército, ya sea mientras vivía su antecesor o después de la muerte del mismo. Este método dio lugar a algunos muy buenos gobernantes durante el siglo II.

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Columna de Trajano (marzo 2016)

En el año 100 d. C., Roma tenía más de un millón y medio de habitantes y su riqueza y prosperidad eran evidentes por los ricos mosaicos, los templos de mármol, los baños públicos, los teatros, circos y bibliotecas. En las casas había agua corriente y retretes con cisterna gracias a una amplia red de acueductos.

En esa época el Imperio se extendía por la península Ibérica, la Galia y Britania, los Balcanes, Grecia, Dacia, Moesia y Tracia llegando hasta el Mar Negro. También ocupaba casi toda la actual Turquía, Siria, Líbano, Palestina, Israel y Egipto además de una franja en el norte de África hasta la costa atlántica de Marruecos.

El emperador Marco Aurelio (161-180 d. C.) pasó 14 años luchando contra los invasores a lo largo del Danubio y en Patria mermando así los recursos del Imperio hasta el límite. Su sucesor, Cómodo, consiguió vaciar las arcas completamente y se enfrentó a constantes crisis provocando un estancamiento en Italia y, posteriormente una rebelión de los ciudadanos. Septimio Severo ganó las luchas civiles consiguiendo el trono y teniendo que ocuparse durante varios años de lo que quedaba de las rebeliones. Más tarde intervino en las finanzas y en la defensa del Imperio. Con él, el ejército empezó a intervenir en la elección de los emperadores que, durante los siglos III y IV se transformaron en monarcas absolutos dejando al Senado con una función meramente asesora y llegando a ser adorados como dioses. Eso también provocó que la mayoría de los emperadores fueran “emperadores-soldado” con reinados cortos y siendo la mayoría asesinados o derrocados por sus sucesores.

Diocleciano (284-305) consiguió superar la crisis del siglo III intentando dar al Imperio una administración más ágil, creando el sistema de la Tetrarquía imperial. Con ese sistema pretendía dividir el Estado en cuatro partes, a cargo de “césares” y “augustos” que debían apoyarse y sucederse mutuamente. Este sistema fracasó con la muerte de Diocleciano provocando una guerra civil de la que salió victorioso Constantino el Grande.

Constantino I (el Grande) (324-337) dejó de perseguir a los cristianos y les concedió la libertad de culto a la par que se convirtió él mismo a la religión monoteísta. La Iglesia y el Papado se asentaron en Roma haciendo más tarde un papel importante en su supervivencia.

Constantino I fundó en Bizancio, a orillas del Bósforo, Constantinopla aunque siguió prestando mucha atención a Roma. Sus sucesores estuvieron ocupados en guerras defensivas y llegaron a dividir en dos la administración imperial.

El Imperio de occidente cayó ante la presión de las invasiones bárbaras y dejó de existir con la proclamación del germano Odovacar como rey. Este fue derrotado en 493 pasando a ocupar el trono el ostrogodo Teodorico.

El Imperio de Oriente logró sobrevivir y Justiciano I (527-565) emprendió guerras de reconquista para conseguir recuperar la antigua gloria de Roma, llegando a extender el poder imperial hasta las costas de España.

En Roma, la Iglesia de Occidente se asentó como poder espiritual y secular. Durante la caída del imperio de Occidente, los papas de Roma, y el clero en general, tuvieron que asumir en muchos casos funciones políticas, generalmente en defensa de la labor de la Iglesia y de las poblaciones romanas contra los abusos bárbaros. Así es como la Iglesia consiguió salvar buena parte de la tradición romana.

En el siglo V, durante el mandato de Gregorio I se construyeron cuatro de las más importantes basílicas de Roma y se enviaron misiones a toda Europa para alentar las peregrinaciones a la ciudad. El papa León III se alió con los francos y coronó a Carlomagno como emperador del Sacro Imperio Romano en el año 800 consolidando así la posición de Roma como centro del mundo cristiano.

Durante el periodo en que Roma fue parte del Imperio Bizantino se aceleró la transformación de los antiguos edificios paganos en edificios para el culto cristiano. Los ejemplos más destacados son el Panteón y la sala de sesiones del Senado que se convirtieron en iglesias dedicadas a la Virgen María y a San Adriano. Este tipo de actos fue lo que salvó a estos edificios de la decadencia y la destrucción. De la presencia bizantina quedaron rastros como la columna al homenaje al emperador Focas y algunas iglesias que rodeaban el Palatino. En forma creciente los papas empezaron a ejercer la dirección civil y administrativa de la ciudad actuando como delegados civiles de Bizancio. Esta tendencia se acrecentó con el declive de la presencia bizantina en Italia. Los emperadores intentaron revertir la situación deponiendo, encarcelando e incluso matando a los papas.

A finales del siglo VII se cortaron los suministros de trigo a Roma debido a la caída de Cartago en manos de los árabes haciendo que los papas solicitaran la ayuda de los países germánicos más que la del emperador de Constantinopla.

En el siglo VIII toda la autoridad política pasó a manos del Papa Gregorio II haciendo así que en lo sucesivo los papas intervinieran como príncipes políticos independientes a la cabeza de Roma y su población. A esto se opusieron tanto príncipes extranjeros como poderes locales de las fracciones nobiliarias de Roma. Sin embargo, el Pontificado fue aumentando sus dominios gracias a sucesivas donaciones. Los Papas tenían derecho a cobrar impuestos, sostener ejércitos y dictar leyes en sus territorios, aunque su dominio nunca fue total y continuo debido a facciones nobiliarias, las intervenciones de los emperadores germánicos y las invasiones de los normandos.

Fue después del año 1000 cuando el Papado consiguió consolidar su poder a pesar de las fuerzas señaladas anteriormente a las que se había sumado el renacimiento de los movimientos comunales populares que pretendían separar a Roma del Pontificado y la nobleza.

Durante toda la Alta Edad Media la elección de cada nuevo Papa correspondía al pueblo romano, al clero y a los demás obispos. Sin embargo, el Papa Nicolás II cambió esto, asignando este acto a un colegio de cardenales y dejando el pueblo fuera de las decisiones.

Con la llegada del papa Gregorio VII (1020-1085) este intentó desligar el Papado del Sacro Imperio Germánico, provocando que las dos fuerzas se enfrentaran y que prevaleciera el Papado. Dentro de la ciudad de Roma hizo la reforma gregoriana que cambió el modelo de administración de la Iglesia que iba a guiar las misas y rituales católicos a lo largo de la historia. Durante su papado la ciudad sufrió un duro golpe al ser saqueada por Roberto Guiscardo en 1084. La mayor parte de los edificios antiguos supervivientes fueron afectados por los incendios, al igual que la mayoría de las edificaciones religiosas medievales. Con todo ello Roma había quedado en ruinas, pero a la muerte de Gregorio VII, el Papado tenía el control sobre la ciudad y se ganó el derecho a investir a los obispos y abades.

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Castillo Sant’ Angelo (marzo 2016)

Con el papa Inocencio III (1198) el poder papal alcanzó su apogeo intentando someter a los reyes de Francia, fracasando y precipitando a Roma y a la institución en una nueva crisis.

Durante toda la Edad Media Roma consiguió mantenerse gracias a las peregrinaciones de los fieles provenientes de toda Europa que dejaban buenas ganancias a los romanos, sobre todo a las familias nobles.

Los estados papales luchaban contra las ciudades estado a lo largo de la península de Italia haciendo así peligrar la trayectoria de Roma. En 1309 el papa Clemente V trasladó la corte papal a Aviñón debido a la presión ejercida por el rey de Francia. Así la ciudad quedó a merced de las luchas entre las familias Colonna y los Orsini, a la vez que surgían movimientos populares que intentaban hacer de Roma un estado independiente. Roma cayó en decadencia y marcó el mínimo histórico de su población de toda la Edad Media con solo 17 000 habitantes a mediados del siglo XIV. Otro factor de la disminución de la población fue la peste negra que cayó sobre Europa llevándose un tercio de la población. En el año 1349, además, hubo un terremoto que provocó graves daños y terminó por arruinar los antiguos edificios, como el pórtico del Coliseo hacia el monte Palatino. Como parte positiva de ese periodo hay que destacar la fundación de la Universidad de Roma, que actualmente es la mayor de Italia.

En el 1377 el papa Gregorio XI volvió a Roma y eligió residir en el área fortificada del Vaticano transformando Roma en la sede definitiva de la Cristiandad Católica. El Papado restableció su dominio sobre la ciudad y esta recomenzó un periodo de expansión, tanto en lo demográfico, como en lo artístico y urbanístico. Los papas siguieron actuando como príncipes temporales, estableciendo alianzas, favoreciendo a sus parientes para los puestos más altos del gobierno de Roma, los Estados Pontificios y la Iglesia en general, y desarrollando una activa burocracia para administrar sus dominios y extraer los recursos financieros necesarios para sus sostén no solo en la región sino también en el conjunto de las iglesias de Occidente.

Esta es la situación en la que se encuentraba Roma a final de la Edad Media y también es el final de la segunda parte de su historia. Para la última dejo el Renacimiento y la Edad Contemporánea llegando hasta la actualidad.

Espero que haya gustado y estoy impaciente por ver los comentarios con vuestras opiniones.

Saludos,

Marina P.

Historia de Roma I

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Vista del Foro Romano (2016)

¡Buenas a todos! Esto va a ser una serie de 3 posts en los que voy a escribir sobre la historia de Roma. La primera parte empezará con la fundación de Roma y terminará con el fin de la República.

 

La tradición clásica dice que la ciudad se fundó en el 753 a.C. a orillas del Río Tíber por Rómulo y Remo, hijos de Rea Silvia y el dios Marte, que fueron abandonados a orillas del río Tíber, donde fueron amamantados por una loba (Luperca). En ese mismo lugar, posteriormente fundaron la ciudad de Roma. Poco después de ser fundada, Rómulo mató a su hermano Remo en una disputa por los costes de entrada de la ciudad.

En realidad, lo que sabemos sobre la aparición de Roma es que se fue formando progresivamente con la instalación de tribus latinas en el área de las siete colinas, que crearon pequeñas aldeas en las simas, que se fueron fusionando a lo largo de los siglos IX y VIII a.C.

Una vez fundada por los pueblos latinos, la ciudad fue conquistada por un pueblo más avanzado que eran los etruscos. Estos hicieron que la ciudad creciera transmitiéndole sus conocimientos sobre ingeniería, arte y el uso de su alfabeto.

De esa época, hoy quedan varios monumentos como son el Palacio Real, el Foro y la Cloaca Máxima. Con la llegada de los etruscos, Roma fue convertida en una monarquía hasta el año  509 a. C., año en el que fue desterrado el último monarca, Tarquinio el Soberbio.

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Templo de Saturno (2016)
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A la izquierda el templo de Cástor y a la derecha el Arco de Septemio Severo (2016)

 

 

Esto dio comienzo a la República romana con la cual Roma fue convertida en una ciudad-estado  similar a las polis griegas.

 

La república existió entre los años  509 a. C. y 27 a. C. El sistema de gobierno lo formaban los magistrados que eran elegidos por asamblea de ciudadanos. Dentro de la ciudad los magistrados estaban sometidos a limitaciones legales y se vigilaban mutuamente. El imperium o poder real estaba en manos de dos cónsules. Una asamblea del pueblo elegía a los cónsules que ejercían de jefes militares y políticos durante un año, siendo el mandato no renovable. El Senado contaba con miembros vitalicios, que entraban por derecho propio y que eran los que aconsejaban a los cónsules. Era formado por una asamblea de los patricios más importantes de Roma y era la institución que realmente gobernaba la ciudad, sobre todo en lo referente a la política exterior. Desde el principio, los monumentos lucían las siglas SPQR (Senatus Populusque Romanus, el Senado y el Pueblo de Roma) pero el pueblo no tenía peso real en los asuntos de gobierno, ya que pocos tenían derecho a votar y muchos de ellos vendían sus votos a los que realmente se dedicaban a la política. Así, Roma nunca llegó a ser una democracia como Atenas. Los siguientes en la escala social eran los plebeyos, inicialmente de origen extranjero, que se dedicaban a la artesanía, la agricultura y el comercio, y no tenían derechos cívicos. Con el tiempo, empezaron a ser admitidos en el ejército de la república para poder suplir las necesidades defensivas de la misma y, con ello, consiguieron también derechos cívicos.

Los comienzos de la República fueron bastante difíciles debido a las luchas internas y el esfuerzo que suponía dominar las ciudades latinas vecinas. Cuando estas fueron sometidas, los romanos se centraron en sus vecinos, los etruscos, consiguiendo conquistar la ciudad de Veyes en el año 396 a. C. Durante el siglo siguiente, el poder de Roma se fue extendiendo por la península itálica, haciendo que las ciudades etruscas fueran derrotadas o se aliaran con esa nueva potencia. Roma siguió prosperando gracias a la estructura civil controlada por las familias más poderosas. A finales del siglo III a. C. toda la península itálica había sido conquistada por Roma.

Cuando Roma conquistaba una nueva ciudad, no la ocupaba directamente, sino que se la obligaba a convertirse en aliada conservando su propio gobierno y sus tierras. Sin embargo, debían facilitar tropas para servir en el ejército romano. Con el gran aumento del poder militar de la República, muchas ciudades se aliaron voluntariamente deseando garantizarse así su protección y ser más fuertes frente a los invasores.

Los romanos no acuñaron moneda propia hasta el 269 a.C., y conocieron a través de los griegos y los etruscos la escritura. Con el tiempo, la religión romana se sustentó en la griega.

En el año 264 a. C. estalló la primera de las Guerras Púnicas, contra Cartago (actual Túnez). La presa disputada era Sicilia y, al acabar la guerra, en el 241 a. C. Roma controlaba la isla. Posteriormente fueron conquistadas Córcega y Cerdeña. Los cartagineses volvieron con la segunda Guerra Púnica (218-202 a. C.). En ella, el general cartaginés Aníbal atravesó el norte de África, España y la Galia (actual Francia), y entró en Italia cruzando los Alpes. Infligió serias derrotas en la península itálica, pero no consiguió Roma. Esta respondió invadiendo España, pasando toda Iberia a ser territorio suyo y llegó hasta Túnez, haciendo que el imperio cartaginés pasara a manos de Roma.  Así Roma se convirtió en la potencia dominante del Mediterráneo Occidental. Con la tercera Guerra Púnica, Cartago fue quemado y su influencia fue definitivamente destruida.

Roma siguió expandiéndose hasta que en el año 146 a. C. toda la Grecia continental estaba bajo dominio romano.

A finales del siglo II a. C., Roma se vio inmersa en luchas internas, que se agravaban por problemas en el exterior. Las tribus germanas que avanzaban por el norte de Europa en busca de tierras desafiaban a la autoridad romana y atacaban a los galos. Esto llevó a que los generales subieran al poder consiguiendo finalmente, en el 82 a. C. la proclamación de la dictadura de Cornelio Sulia.

El nombramiento de los dictadores con poder para traspasar los límites impuestos a los cónsoles erosionó la base republicana de Roma. En los años siguientes el poder fue compartido según la antigua ley. En el año 59 llegó al consulado Cayo Julio César, un brillante militar en alza que partió a conquistar la Galia. No fue duro con los galos y estos se convirtieron en la base de su poder. Los celos de Pompeyo (que le había ayudado a llegar al puesto) llevaron a una guerra civil en la que la victoria fue para César. Éste desafió el Senado, entró con su ejército en Italia, tomó el control de Roma y se proclamó dictador vitalicio, lo que marcó el fin de la República. Hizo una serie de reformas, revisó el Senado y acometió un gran programa de obras  del cual en la actualidad quedan la Curia y la Basílica Giulia. Todo este poder fue demasiado para sus amigos y Cesar fue asesinado en el año 44 a.C. En los años siguientes su lugarteniente Marco Antonio y Octavio, su sobrino nieto y heredero,  se lanzaron a una guerra civil contra los asesinos. Esta acabó con Octavio tomando el control de la mitad occidental del Imperio y Marco Antonio de la oriental. Marco Antonio se enamoró perdidamente de Cleopatra VII  lo que llevó a una guerra que acabó con que en el año 31 a. C. con la victoria de Octavio sobre Marco Antonio y la reina egipcia.

Hasta aquí esta parte de la historia de Roma. Espero que os haya gustado. Acepto opiniones tanto sobre los contenidos, como sobre la elongación del post.

Saludos,

Marina P.

Roma: El rapto de las sabinas

Esto empieza con Roma como primera ciudad sobre la que voy a escribir. Es una ciudad sobre la que se pueden escribir enciclopedias enteras, pero yo solo voy a escribir unos cuantos posts relacionados con la misma.
El primero va a ser sobre el mito del rapto de las Sabinas, una historia que yo no conocía hasta hace poco pero parece que mucha gente sí. De todas formas he decidido plasmarla en el blog para todos los que no la conocían.

El rapto de las Sabinas

Eran los tiempos de la creación de Roma. Para crear la ciudad fueron reunidos todo tipo de prófugos, refugiados y desarraigados de las ciudades vecinas, de procedencia latina. La colonia estaba formada íntegramente por varones, pero para construir la ciudad eran necesarias también mujeres. Los romanos entonces pusieron sus ojos en las hijas de los sabinos, que habitaban la vecina colina del Quirinal.

Para hacerse con ellas, el rey Rómulo organizó una gran fiesta en honor al dios Neptuno. Para ello invitó a todos los pueblos vecinos, entre los que se encontraba la población de Sabinia cuyos habitantes aparecieron para el evento junto con sus mujeres y su rey.

Al comenzar los juegos, y a la respuesta de una señal acordada, los romanos raptaron cada uno a una mujer, echando luego a los hombres. Para calmar las mujeres, les dijeron que querían que fuesen sus esposas y que deberían sentirse orgullosas porque desde ese momento pertenecían al pueblo elegido por los dioses. Ante eso, las sabinas pusieron un requisito: en el hogar serían ellas quienes gobernasen y tan solo se ocuparían del telar, sin tener ninguna obligación de ocuparse de otros trabajos domésticos.

Años más tarde los sabinos intentaron cobrar su venganza. Ayudados por una romana, Tarpeya, consiguieron entrar en Roma y acorralar a los romanos en el Capitolio. Cuando ambos bandos estaban a punto de enfrentarse, se interpusieron entre ellos las sabinas pidiendo la paz. Alegaban que ganase quien ganase la contienda, ellas perderían, ya que si ganaban los romanos, se quedarían sin padres ni hermanos y si, por el contrario, eran los sabinos quienes ganasen, perderían a sus maridos y sus hijos.

Las sabinas lograron su propósito y, finalmente se celebró un banquete para sellar la reconciliación. Rómulo y Tito Tacio, rey de Sabinia, formaron una diarquía en Roma hasta la muerte del segundo.

Para Tarpeya el final fue diferente y nada agradable. Ella había sido movida por la codicia y la historia da dos finales. El primero dice que ella, haciendo alusión a un brazalete de oro que llevaba el rey de Sabinia, quería como pago lo que él llevaba en el brazo izquierdo. El rey, disgustado por la traición de la mujer a su pueblo, después de entrar en el Capitolio ordenó que sus hombres la sepultaran con sus escudos, que llevaban, en el brazo izquierdo. El otro final dice que fue arrojada al vacío por los romanos por un precipicio, que pasó a llamarse roca Tarpeya, inaugurando así la costumbre de castigar a los traidores a la patria lanzándolos desde ese punto.

 

 

 

Viajes de una estrella

IMG_1300           Os doy a todos la bienvenida a mi blog.

Desde siempre me ha gustado mucho viajar, y últimamente he estado aprendiendo cosas sobre los lugares y los monumentos que he visitado.

Después de pensarlo bastante, decidí hacer este blog donde compartir todo lo aprendido con la idea de que puede ser útil y entretenido para el que lo lea.

La idea es ir pasando ciudad por ciudad las que conozco mientras sigo viajando para conocer más lugares. He decidido que para cada ciudad haré varios posts. Empezaré con una leyenda típica de la misma, luego hablaré de la historia, datos útiles para viajar ahí, y luego, me centraré en los monumentos. Como algunos de ellos son muy grandes y tienen muchos detalles interesantes, es posible que uno solo ocupe varios posts. También tengo pensado hablar sobre cosas más prácticas, como el transporte, los lugares donde comer y dormir y las rutas más prácticas para visitar la ciudad en el caso de tener poco tiempo.

Las ciudades serán tanto de dentro de la península como de fuera. También habrá posts sobre rutas por el campo, parques naturales y lugares de turismo astronómico.

Estaré atenta a los comentarios donde espero encontrar opiniones sobre los contenidos y propuestas sobre nuevos contenidos que os interesen.

Los contenidos escritos serán, en la medida de lo posible, contrastados entre varias fuentes y las imágenes utilizadas (salvo excepciones concretas) serán propias o prestadas por amigos con nombramiento especial.

Ilusionada con teneros de lectores,

Marina Petrova

(Tehanu)